Reivindicación de soberanía y posibles consecuencias
Tras su victoria en las semifinales del Mundial 2026 contra Inglaterra, jugadores de la selección argentina exhibieron una pancarta con el mensaje ‘las Malvinas son argentinas’. Este acto ha llevado al gobierno británico a solicitar una investigación a la FIFA. La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) podría enfrentar sanciones por no cumplir con las normas de neutralidad del torneo.
La FIFA ha expresado que abrirá un expediente a los jugadores argentinos involucrados con la pancarta. El reglamento del torneo prohíbe explícitamente las manifestaciones políticas. Sin embargo, cualquier posible sanción no se aplicará hasta después de la conclusión del Mundial, lo que significa que los jugadores implicados podrán disputar la final del torneo.
El artículo 34 (punto 4.3) del Protocolo de partidos del Mundial 2026 de la FIFA prohíbe a jugadores y miembros de las selecciones mostrar mensajes o lemas políticos, religiosos o personales antes del partido, durante los himnos nacionales, durante el partido y tras la conclusión del partido. Además, el Código Disciplinario de la FIFA considera una infracción el uso de un evento deportivo para realizar manifestaciones no deportivas, incluyendo mensajes de índole política.
El ministro británico de Ciencia, Innovación y Tecnología, Peter Kyle, calificó el gesto de los futbolistas como «totalmente inapropiado» y enfatizó que la política debe mantenerse al margen del fútbol. Expresó su expectativa de que la FIFA realice una investigación «exhaustiva».
Contexto histórico y diplomático
Las Islas Malvinas, conocidas como Falkland en inglés, son un archipiélago en el Atlántico sur. Argentina reclama su soberanía, argumentando que las islas le fueron arrebatadas ilegalmente en 1833. El Reino Unido, por su parte, sostiene que su reclamación territorial data de 1765.
En abril de 1982, el dictador Leopoldo Fortunato Galtieri ordenó una invasión militar, lo que desató un conflicto bélico entre ambas naciones. La guerra, que duró varias semanas, resultó en la muerte de tres isleños, 255 soldados británicos y 649 argentinos. Las islas regresaron al control británico, pero el episodio sigue siendo un punto de disputa para gran parte de la sociedad argentina.
Desde el regreso de Argentina a la democracia en 1983, el país ha reclamado la soberanía de las islas en foros internacionales, apelando al diálogo. La Asamblea General y el Comité Especial de Descolonización de la ONU han instado en varias ocasiones a negociaciones bilaterales, las cuales el Reino Unido no ha querido retomar.
El partido entre Argentina e Inglaterra fue considerado de alto riesgo debido a la rivalidad entre las aficiones. Las autoridades en Estados Unidos y la FIFA habían prohibido a los aficionados llevar al estadio de Atlanta banderas o insignias «políticas», incluyendo aquellas relacionadas con las Malvinas.
En los días previos al encuentro, la carga simbólica del partido ya era palpable en Argentina, trascendiendo lo deportivo. Los hinchas coreaban «Por Malvinas, por el Diego, por la última de Leo».
El seleccionador argentino, Lionel Scaloni, intentó despolitizar el encuentro en la víspera, declarando que «es un partido de fútbol» y que mezclarlo con eventos históricos sería «una locura».
El presidente argentino, Javier Milei, pidió a los medios no vincular el resultado del partido con la cuestión de las Malvinas. Sin embargo, la vicepresidenta argentina, Victoria Villarruel, cuyo padre participó en la Guerra de Malvinas, apoyó la exhibición de la pancarta por parte de los jugadores, afirmando en redes sociales que «¡Las Malvinas son argentinas!».
El canciller argentino, Pablo Quirno, y Nile Gardiner, exasesor de Margaret Thatcher, intercambiaron mensajes en redes sociales. Gardiner sostuvo que la disputa histórica por la soberanía de las islas había quedado «zanjada» tras el conflicto de 1982, mientras que Quirno citó una resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas de noviembre de 1982, que establece que el conflicto bélico no alteró la naturaleza jurídica de la disputa y que insta a ambos países a reanudar las negociaciones.

Precedentes y acciones diplomáticas
Existen precedentes de sanciones por manifestaciones políticas en eventos deportivos. En el Mundial de 2018, los futbolistas suizos Granit Xhaka y Xerdan Shaqiri fueron multados por celebrar sus goles con un gesto relacionado con el conflicto entre Kosovo y Serbia. Asimismo, el jugador surcoreano Park Jong-Woo fue sancionado por la FIFA por mostrar una pancarta política en los Juegos Olímpicos de Londres.
Coincidiendo con la semifinal del Mundial, Argentina presentó una protesta formal ante el Reino Unido por la presencia de un buque de la Marina británica, el HMS Medway, en aguas del Atlántico sur bajo jurisdicción argentina. La Cancillería argentina informó que los movimientos del buque no fueron debidamente notificados y contravienen acuerdos bilaterales.
Argentina considera esta incursión militar británica como una «política sostenida de actos unilaterales» incompatible con las resoluciones de las Naciones Unidas. La Cancillería argentina aseveró que los «movimientos inconsultos e ilegales» del buque «contravienen los compromisos bilaterales sobre medidas de fomento de la confianza en el orden militar vigentes entre los dos países».

El gobierno argentino sostiene que los movimientos del HMS Medway se suman a una «larga serie de acciones unilaterales» que el Reino Unido realiza en contravención de la resolución 31/49 de la Asamblea General.
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Source: expansion.com