La trayectoria de un seleccionador
Luis de la Fuente, originario de Haro, La Rioja, ha forjado una carrera notable como seleccionador nacional, culminando en un éxito que, según algunos, parecía impensable hace poco tiempo. Su llegada al cargo el 12 de diciembre de 2022 fue discreta, pero su gestión ha transformado la percepción de su equipo. Aunque inicialmente se decía que leía y escuchaba todo lo publicado sobre la selección, con el tiempo ha mantenido su atención en lo que se dice y escribe, a pesar de tener menos tiempo.
La Federación ha reconocido su labor, renovando su contrato hasta 2028. De la Fuente es descrito como una persona amable y educada, pero con un fuerte espíritu competitivo que le permite tomar decisiones difíciles. Esta característica se ha manifestado en varias ocasiones, como al comunicar a Sergio Ramos que no contaría con él para la selección o al dejar fuera a Dani Ceballos por no adaptarse al grupo. También ha tomado decisiones significativas en el Mundial, como sentar a Pedri cuando la situación se volvió insostenible, o mantener a Pedro Porro en racha a pesar de la tentación de alinear a Marcos Llorente contra Kylian Mbappé.
Un aspecto particular de su gestión ha sido la confianza en sus jugadores, otorgándoles tiempo libre después de los partidos, una práctica que algunos miembros de la expedición consideraban excesiva. Sin embargo, esta confianza ha sido correspondida con una actitud intachable por parte de los futbolistas. Su estilo ha sido comparado con el de Vicente del Bosque, a quien también se le recordaba su buena persona antes que sus méritos deportivos.
Filosofía y personalidad
La filosofía de Luis de la Fuente se ha caracterizado por una idea clara del fútbol que desea para su equipo, implementándola hábilmente en cada partido. Su criterio ha demostrado ser acertado, con intervenciones oportunas y cambios que han dado resultados. Se le atribuye el mérito de llevar a sus jugadores a ser campeones, sin buscar el reconocimiento personal. Es una figura discreta y sin pretensiones, fiel a sus principios y convicciones, que ha sabido manejar la presión y proteger a sus futbolistas.
Su mezcla de tranquilidad y firmeza ha sido clave para el rendimiento de su equipo. La filosofía de vida y las ideas políticas de De la Fuente se consideran influyentes en el estilo que ha logrado transmitir al grupo. En el ámbito personal, De la Fuente es católico, taurino y orgulloso de su identidad española. Le gusta la música de Julio Iglesias y, en momentos de éxito, como durante la Eurocopa, ha llegado a organizar karaokes en el hotel de concentración, cantando temas como Quijote.
Un ejemplo de su liderazgo se vio antes de la semifinal contra Francia, cuando les dijo a sus jugadores: «Ellos son la mejor selección del mundo, pero nosotros somos el mejor equipo del mundo». Esta frase, junto con los valores de respeto y familia, ha calado hondo en el vestuario.
El camino hacia la selección absoluta
Antes de su actual rol, Luis de la Fuente fue jugador de equipos como el Athletic, Sevilla y Alavés. En 2013, se encontró en una situación de desempleo a los 52 años. Fue entonces cuando vio un anuncio en un periódico buscando entrenadores para categorías juveniles de la Federación. Contactó con Iñaki Sáez para que le ayudara a establecer comunicación con la Federación, marcando así el inicio de su trayectoria como seleccionador.
Su palmarés incluye numerosos títulos con las categorías inferiores antes de llegar a la absoluta. Su primer torneo como seleccionador fue el Europeo sub’19 en 2013, donde su equipo fue eliminado por la Francia de Rabiot y Laporte. Dos años después, en otra Eurocopa sub’19, ya contaba con jugadores como Unai Simón, Rodri y Mikel Merino. En el Europeo sub’21 de 2019, reclutó a Fabián Ruiz, Dani Olmo y Mikel Oyarzabal. Para la plata olímpica de 2021, se unieron a su proyecto Eric García, Marc Cucurella, Martín Zubimendi y Pedri.
En una ocasión, tras un amistoso previo al Mundial en Puebla, se le preguntó qué le unía a técnicos exitosos como Luis Aragonés y Vicente del Bosque. Su respuesta fue un elogio hacia ellos, pero también una afirmación de su propio conocimiento: «Nadie conoce la materia prima como la conozco yo».
El 19 de julio de 2026, España jugó bajo su dirección.
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Source: elmundo.es