Celebraciones y altercados en el País Vasco
El reciente triunfo de España en la Copa del Mundo generó celebraciones masivas en diversas localidades del País Vasco, incluyendo Bilbao, Vitoria, San Sebastián, Pamplona, Eibar, Irún, Barakaldo y Tudela. Miles de aficionados se congregaron para seguir el partido en pantallas gigantes, a pesar de los intentos de sabotaje y las agresiones registradas en varias de estas ciudades.
En Bilbao, el Partido Popular instaló una pantalla gigante en el parque de Doña Casilda, donde se congregaron numerosos aficionados. Durante la retransmisión, un grupo de individuos encapuchados intentó sabotear la pantalla. Esther Martínez, portavoz del PP en el Ayuntamiento de Bilbao y secretaria general del PP vasco, confrontó a los individuos. La Ertzaintza identificó a 21 personas en relación con este incidente en el parque bilbaíno.
La delegada del Gobierno central en Euskadi, Marisol Garmendia, afirmó que «se puede ser vasco y celebrar los goles de la selección española», un mensaje que, según ella, miles de vascos demostraron al acudir a las celebraciones con camisetas de España. En Vitoria, la alcaldesa Maider Etxebarria participó junto a vitorianos en la concentración popular en la plaza de España. Tras el partido, se produjeron detenciones en el barrio de Judizmendi por agresiones a jóvenes que portaban la camiseta de España.
En San Sebastián, un hombre fue detenido por enfrentarse a la policía, y otras seis personas fueron identificadas. En total, la Ertzaintza informó de cuatro detenciones, siete investigados y más de una veintena de identificados en toda la comunidad autónoma por su participación en agresiones y enfrentamientos.
Reacciones políticas y condenas
Los incidentes y agresiones a aficionados de España provocaron una ola de condenas por parte de diversas instituciones y partidos políticos. El Gobierno vasco, a través del Gabinete de Imanol Pradales, expresó su «condena» por las agresiones, calificándolas de «comportamientos incompatibles con los valores de respeto y convivencia». También se solidarizó con las víctimas y reiteró su compromiso con una convivencia basada en el respeto y el rechazo a la violencia.
El Gobierno central, por su parte, destacó la «normalidad» de la celebración en suelo vasco, aunque lamentó la existencia de un «nacionalismo radical intolerante que no acepta que un vasco pueda celebrar la victoria de La Roja». La delegada Marisol Garmendia enfatizó la pluralidad y la libertad de defender a cualquier selección.
En el ámbito local, el alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto, manifestó su «vergüenza ajena de quienes quisieron quebrar la convivencia en calles y plazas» y defendió el respeto y el civismo como señas de identidad de la capital vizcaína. En Vitoria, todos los grupos municipales, excepto EH Bildu, firmaron una declaración conjunta para condenar los hechos, reafirmando su compromiso con la libertad de expresión en una sociedad democrática.
El PNV y EH Bildu, aunque condenaron los ataques, ligaron su rechazo a la reivindicación de la oficialidad de la Euskal Selekzioa. El PNV manifestó su «condena» a las «actitudes intolerantes e inaceptables», mientras que EH Bildu expresó su «rechazo» y un llamamiento a defender el derecho de Euskal Herria a participar en competiciones internacionales por vías pacíficas y democráticas.
Celebraciones en Cataluña
En Cataluña, las celebraciones por el triunfo de España transcurrieron sin incidentes. En Barcelona, el Parque del Fórum fue el epicentro de la celebración, con cerca de 30.000 personas siguiendo el partido en una pantalla gigante instalada por el Ayuntamiento. La Torre Glòries se iluminó con los colores de la bandera española y la palabra «Campeones».
Miles de barceloneses se congregaron en lugares como la plaza Catalunya, Arc de Triomf y la plaza Espanya tras el pitido final. En Mataró, unas 10.000 personas se reunieron en el Parque Central para ver la final. Las celebraciones se prolongaron hasta bien entrada la madrugada en Barcelona y otras ciudades de la región.
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Source: elmundo.es