Mikel Oyarzabal, delantero de la selección española, ha sido una figura destacada en el Mundial, a pesar de su preferencia por mantener un perfil bajo. Con cuatro goles, se ha posicionado como el máximo goleador de España en el torneo, demostrando una influencia creciente en el equipo dirigido por Luis de la Fuente. A pesar de estos números que lo sitúan como un delantero decisivo, Oyarzabal mantiene un discurso centrado en el colectivo.
La selección se prepara para un importante encuentro este viernes en Los Ángeles contra Bélgica, donde se disputará un lugar en las semifinales. Este partido llega después de que España eliminara a Portugal en un encuentro que se decidió en el último momento. El equipo español ha alcanzado los cuartos de final por primera vez en dieciséis años, un hito que no se lograba desde la victoria agónica contra Paraguay en Sudáfrica, cuando España se coronó campeona del mundo por primera y única vez.
El rol defensivo de los atacantes
En la previa del partido de cuartos contra Bélgica, celebrado en el estadio de Los Angeles Galaxy, Oyarzabal fue consultado sobre el considerable esfuerzo defensivo realizado ante Portugal, incluyendo un notable repliegue sobre Cristiano Ronaldo. El delantero de la Real Sociedad enfatizó la importancia del trabajo de los atacantes cuando España no tiene la posesión del balón. Explicó que los jugadores de ataque no solo están para atacar, sino para contribuir en todas las facetas del juego.
El futbolista eibarrés reiteró un concepto que Luis de la Fuente ha establecido como norma interna: España defiende desde la parte superior del campo y ataca a través de la presión. A los delanteros se les exige incomodar a los rivales, reducir su tiempo de reacción y forzar decisiones apresuradas. Oyarzabal señaló que el objetivo es ayudar al equipo en la medida de lo posible, quitando tiempo a los defensas para que no puedan pensar. Añadió que robar el balón cerca del área contraria permite encontrar al adversario desorganizado, con espacio por delante y menos tiempo para posicionarse.
Oyarzabal expresó su satisfacción por el desempeño del equipo, destacando que está feliz por cómo se están desarrollando las cosas, incluyendo sus propios goles, pero sobre todo por el rendimiento colectivo. Manifestó que el deseo de todos es seguir avanzando en el torneo, disputar más partidos y superar rondas. Si la contribución individual puede facilitar este progreso, es aún mejor.
Cuando se le preguntó sobre su papel en un Mundial lleno de grandes nombres, Oyarzabal rechazó la etiqueta de estrella. Se describió a sí mismo como un competidor que se esfuerza al máximo en beneficio del equipo. La celebración del gol decisivo contra Portugal, según Oyarzabal, reflejó la unión y el espíritu de familia que se ha forjado en la selección. Comentó que todos celebraron juntos, independientemente de quién marcara, y expresó el deseo de tener muchas más celebraciones.
Compañerismo y la impresión de los estadios
La conversación también abordó la relación con su compañero de ataque, Ferran Torres, la cual se percibe como natural. Oyarzabal subrayó la importancia de Ferran Torres para el equipo, destacando que siempre tendrá oportunidades y que cada vez que entra al campo, está cerca de generar situaciones importantes. También mencionó que la selección está cerca de su mejor versión, con los jugadores yendo a más y las sensaciones mejorando progresivamente.
El Mundial también ha ofrecido a Oyarzabal nuevas experiencias fuera del terreno de juego. España ha jugado en México y Estados Unidos, y el delantero admitió que cada estadio tiene su encanto, aunque los recintos estadounidenses le han impresionado particularmente por su magnitud y la inversión detrás de ellos. Recordó con cariño a Carlos Vela, una figura cercana a sus inicios en la Real Sociedad, quien le facilitó la adaptación al vestuario cuando era más joven y buscaba su lugar.
El delantero donostiarra señaló que hay sensaciones positivas en el equipo, lo que permite a los jugadores concentrarse únicamente en el juego. Destacó que en el campo, la mente debe fluir y el cuerpo actuar de forma instintiva. Reconoció que en el fútbol actual nadie regala nada y cualquier partido puede complicarse o extenderse, por lo que el equipo debe estar preparado para cualquier eventualidad, incluyendo la práctica de penaltis.
Sobre Mikel Merino, el goleador ante Portugal, Oyarzabal resaltó su jerarquía y su importancia para el equipo. También habló de Lamine Yamal, a quien ve bien y contento, aunque quizás no del todo consciente de lo que significa su participación. El equipo busca ayudarle a estar relajado y disfrutar en el campo. Finalmente, Oyarzabal se refirió a Thibaut Courtois, portero de Bélgica, como un guardameta de altísimo nivel, esperando que no tenga su mejor día en el próximo encuentro.
El equipo español se enfrentará a Bélgica este viernes en Los Ángeles.
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Source: diariovasco.com