La selección francesa de fútbol experimentó una «gran decepción» al ser eliminada de las semifinales del Mundial por España en Dallas. Este resultado marca la tercera ocasión consecutiva en que Francia pierde ante España en semifinales de diferentes competiciones, incluyendo la Eurocopa y la Liga de Naciones.
El delantero Kylian Mbappé, quien había sido una figura destacada a lo largo del torneo, admitió que el equipo no hizo todo lo posible para llegar a la final. Sus declaraciones a la televisión fueron la única interacción con los medios tras el partido, donde señaló una falta de comunicación en la presión y una ejecución deficiente en los primeros toques.
Reacciones y análisis del partido
En la rueda de prensa posterior al encuentro, el seleccionador francés, Didier Deschamps, cuestionó el arbitraje, aunque reconoció que su equipo estuvo por debajo del nivel técnico esperado. Deschamps planteó si el árbitro era lo suficientemente bueno para dirigir una semifinal del Mundial, aunque aclaró que su comentario no se debía a la derrota en sí, sino a situaciones desfavorables para su equipo.
El partido fue particularmente desafiante para Mbappé, quien tuvo una actuación con pocos toques de balón y una baja efectividad en pases y regates. Apenas completó un regate de seis intentos y ganó solo dos de once duelos. Su producción ofensiva fue mínima, sin crear ocasiones de gol y sin dirigir ninguno de sus tres disparos a puerta. Esta fue la primera vez en el Mundial que Mbappé no logró influir significativamente en el juego.
La defensa española logró neutralizar al delantero francés, cerrando los espacios y evitando las transiciones rápidas que suelen ser su fortaleza. Mbappé recibió el balón lejos de las zonas de peligro, lo que limitó su capacidad para desequilibrar el partido. La frustración del jugador fue evidente, culminando con una tarjeta amarilla por una acción sobre Unai Simón.
Errores y dificultades francesas
Durante el encuentro, Francia cometió varios errores que resultaron costosos. Lucas Digne cometió un penalti sobre Lamine Yamal, que llevó al gol de Oyarzabal. Además, el central Saliba sufrió una lesión muscular y tuvo que ser sustituido en la primera mitad. Olise, considerado un factor clave en el equipo, tuvo una actuación irregular, perdiendo balones y siendo finalmente sustituido por Deschamps.
El gol de Porro evidenció los problemas defensivos de Francia, con Doué y Koné sin seguir la marca del lateral del Tottenham, permitiéndole aparecer sin oposición en el área. Dani Olmo también fue una constante amenaza, difícil de controlar para Tchouaméni. La selección francesa no logró mantener la posesión y fue incapaz de generar peligro en las transiciones, su punto fuerte.
La derrota marca el fin de la racha de Francia de no quedarse sin marcar en una eliminatoria de Mundial desde 2014. La frustración fue palpable entre los jugadores, con Ryan Cherki señalando que perdieron «contra nosotros mismos, no contra España». Se espera que este partido sea el último de Deschamps como entrenador, abriendo paso a una nueva etapa para la selección francesa.
Mbappé fue el primero en saludar a los aficionados y en retirarse a los vestuarios, seguido por sus compañeros, tras la derrota del 14 de julio.
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Source: elmundo.es